Nueva Jersey adoptó normas vinculantes que obligan a los casinos y casas de apuestas online a utilizar datos de las cuentas para detectar clientes expuestos a posibles daños por el juego. La medida entró en vigor el 19 de octubre y transforma unas recomendaciones anteriores en un estándar regulatorio común.
Cada operador debe designar un responsable de juego seguro y conservar una lista de clientes considerados en riesgo. La norma adoptada por la DGE fija diez señales mínimas que pueden iniciar una revisión. Superar un umbral no significa por sí solo que exista un problema de juego.
Las señales abarcan gasto y conducta. Incluyen depósitos superiores a $10.000 en 24 horas, un volumen de apuestas por encima de $1 millón en 90 días, aumentos repetidos de límites, retiradas canceladas y una subida marcada del tiempo semanal de conexión. El operador debe documentar su evaluación y conservarla durante cinco años.
Los clientes incorporados a la lista de riesgo pasan por una intervención de tres fases. El primer contacto facilita información y herramientas. Las fases superiores restringen la publicidad directa y exigen una comunicación más intensa. La última contempla contacto en vivo, suspensión temporal tras varios intentos fallidos y cierre si se confirma que el riesgo persiste.
El anuncio de la fiscal general presenta a Nueva Jersey como el primer estado de Estados Unidos que obliga a aplicar este modelo basado en datos. La afirmación se refiere a los umbrales numéricos y al proceso exigido, no al uso general de sistemas para detectar daños, presente en otros mercados regulados.